La Zostera marina
Este nuevo alimento fue descubierto por Ángel León, Chef del Restaurante Aponiente, dentro de un proyecto medioambiental con la Universidad de Cádiz.

¿Qué es la Zostera marina?
A esta semilla se la llama “cereal marino”. Crea hábitats con alto valor biológico ya que preserva zonas de la costa, albergando en ella una gran biodiversidad, reduce la erosión, además de ser sumidero de CO2.
El término “planta marina” hace referencia a plantas que desde el punto de vista evolutivo fueron terrestres y volvieron a adaptarse al mar, formando pastos marinos que juegan un rol primordial en ecosistemas de aguas poco profundas.
La Zostera marina se asemeja en su estructura a las algas, y ello le permite acumular agua para poder soportar el estrés osmótico durante la bajada del mar. Igual que las plantas terrestres, las algas son organismos autótrofos, capaces de producir materia orgánica a partir de agua, CO2 y minerales gracias a la fotosíntesis.

Beneficios de la Zostera marina
Los estudios realizados por el equipo de investigación del chef Ángel León sugieren que este “cereal” marino podría considerarse un superalimento.
Además de haberse probado en una investigación publicada en el “Marine Pollution Bulletin” como capaz de capturar microplásticos del océano. Estas afirmaciones sobre la Zostera marina parecen contradictorias ¿Puede un superalimento cumplir su función nutricional actuando como filtro de partículas indeseadas de su ecosistema?
La polución plástica del océano está reconocida como uno de los mayores problemas medioambientales de la actualidad. Estas partículas pueden ser accidentalmente ingeridas por organismos de todos los tamaños causando intoxicaciones o muertes, pero su verdadero peligro radica en la base de la cadena trófica submarina. Los corales, las algas o el plancton, son los primeros eslabones de la cadena y se alimentan principalmente de microfauna y flora de su ambiente. acabando con el hombre como último consumidor de estos productos.
Desde el punto de vista nutricional, los estudios aseguran que las semillas de Zostera marina presentan un contenido medio en hidratos de carbono de un 82%, un 13% de proteínas, menos de un 2% de grasas y fibras y minerales con altas concentraciones de vitaminas del grupo B y ácidos grasos esenciales como omegas 3 y 6, sumado a unas cualidades organolépticas únicas.
El dilema sobre su uso gastronómico saludable se da por la complejidad de su cultivo en condiciones no contaminadas, debido a la ubicuidad del plástico en el océano.
Cultivo de la Zostera marina
El equipo de Ángel León ha realizado el cultivo en la Bahía de Cádiz, en una superficie de unos 3.000 m2.
Este terreno había sido utilizado hace varias décadas para salinas y piscifactorías, y al instalarse Zostera marina se ha recuperado el entorno y la biodiversidad que había sido eliminada.
El manejo de este cultivo es muy sencillo, ya que no necesita fertilizantes, ni abonos, ni pesticidas, ni riego ya que solo con la renovación del agua de mar es suficiente, además de no requerir un gran mantenimiento, por lo que los costes son bajos. Por esto se presenta como el cultivo más sostenible del mundo.
Si hablamos de rendimientos, según Aponiente son similares a los de otros cereales, tienen una alta productividad, con 5-7 toneladas por hectárea en estado silvestre. Tiene reproducción radicular (mediante estolones) y por cada año, de 1 planta cultivada se obtienen 5. Las espigas con las semillas en su interior nacen 1 vez al año. El único impedimento que tienen es que no disponen de banco de semillas, lo que dificulta el cultivo. Para salvar esta carencia están elaborando un banco de semillas para restaurar humedales costeros, siendo pioneros en este proyecto.
Apuesta de futuro
La Zostera marina es un cereal que genera grandes beneficios para el medio ambiente, la biodiversidad, el paisaje y la nutrición.
También plantea algunos dilemas como la competencia con algunos sectores económicos en la explotación de estos espacios marinos y la necesidad de estudios sobre su potencial nutritivo para actuar como filtro natural de partículas plásticas producidas por el hombre.
Los recientes descubrimientos abren la puerta a los potenciales beneficios que podría brindar esta especie, a nivel económico y medioambiental si se explota correctamente y se usa de manera consciente, ayudándonos a combatir el cambio climático. El potencial nutritivo de su semilla podría ser de gran valor para la sociedad.
Juan Ressia Sierra
Maria del Carmen Pertiñez




Deja una respuesta